15 febrero 2010

El ecosistema de los muros de piedra en seco: Pyramidula pusilla.


En las comarcas de "Els Ports" y "El Maestrazgo", situadas entre las provincias de Castellón y Teruel, las construcciones de piedra en seco son una parte fundamental del paisaje. Aquí la piedra es el elemento más abundante, abundan los roquedos calizos formados por rocas sedimentarias, dispuestas en capas de grosor variable, que se rompen formando losas planas. Con este material tan abundante, nuestros antepasados modelaron el paisaje, con interminables muros de piedra que nos guían por caminos históricos, otros que soportan la tierra en las laderas abancaladas, las casetas que nos cobijan de las tormentas de verano...

Con el paso del tiempo, la Naturaleza ha sabido acoger esta alteración del paisaje original, integrando los muros como un elemento más del ecosistema, tan importante como todos lo demás. Encontramos una amplia comunidad de especies que viven sobre los muros de forma permanente, mientras que muchas otras los utilizan como refugio ocasional. Muchos reptiles y micromamíferos se refugian entre estas piedras, que también sirven como posadero a aves como el colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros) o la collalba gris (Oenanthe oenanthe). En cambio, para otras especies, estas piedras tan cuidadosamente ordenadas son todo lo que necesitan para vivir. Entre la fauna que vive de forma permanente aquí destacan los caracoles rupícolas, que se alimentan exclusivamente de los líquenes que crecen sobre la piedra. Encontramos varios géneros, entre los que destacan Pyramidula y Chondrina. La especie más característica de la zona es Pyramidula pusilla. Estos pequeños caracolillos, de poco más de 2 mm. de diámetro máximo, son de color oscuro y de forma bantante variable, pero siempre más anchos que altos, y con el ombligo relativamente pequeño. Estos caracteres permiten diferenciarlos de P. rupestris y P. umbilicata, otras especies del género, con idénticos hábitos.


Estos pequeños caracolillos son ovovivíparos, es decir, los huevos permanecen en el interior del cuerpo de la "madre" hasta que eclosionan. Luego se produce un parto, en el que las crían salen preparadas para vivir por si mismas, son una copia de los adultos en pequeño, con menos vueltas. Con esta espectacular adaptación han conseguido resolver un grave problema de vivir en un muro de piedra: no hay tierra donde poner los huevos, y sería demasiado complicado tener que bajar al suelo para reproducirse para un caracol de tan ínfimo tamaño.

27 enero 2010

El color de un caracol no siempre es el que parece: Euomphalia strigella.


La concha de este caracol, llamado Euomphalia strigella, es bastante frágil y transparente, de color marrón claro uniforme. Los colores que se observan en la fotografía, se deben al color de la carne del bicho, por transparencia. Se puede observar el sistema circulatorio del caracol, junto con manchas más oscuras que le dan un aspecto jaspeado, útil para camuflarse entre la vegetación seca y la hojarasca de los hábitats húmedos donde vive, en bosques densos, cerca de arroyos y ríos.

Este es un ejemplo de que las conchas vacías, tan apreciadas por coleccionistas de todo el mundo, no tienen ni por asomo la belleza que puede tener un caracol con vida en su hábitat natural. Este hecho se hace aún más evidente en especies de caracoles de zonas tropicales, con colores espectaculares, incluso verdes llamativos, como ocurre con Rhinocochlis nasuta o Stilapex montrouzieri, especies en las que la concha es completamente transparente.

25 enero 2010

Una rareza entre los caracoles ibéricos: Chilostoma desmoulinsi.


Este caracol de la familia Helicidae llamado Chilostoma desmoulinsi habita tan sólo en unos pocos puntos de la península ibérica, siempre confinado a ambientes húmedos y frescos de zonas de montaña. Su tamaño es relativamente grande, aunque menor que otras especies de su familia, está comprendido entre 16 y 20 mm. de diámetro.
Debido a su caracter esquivo, junto con el escaso número de ejemplares que aparecen en cada una de sus poblaciones, es difícil observar su comportamiento, y se conocen pocos datos sobre su biología. No obstante, he tenido el placer de observarlo en varias ocasiones, comprobando que su vida no difiere tanto de los demás caracoles, aunque destaca el hecho de que se alimenta casi exclusivamente de líquenes, que crecen pegados a las piedras donde vive. En los periodos desfavorables, se refugia a gran profundidad, donde puede permanecer durante largo tiempo inactivo, a la espera de épocas mejores.

Eobania vermiculata.


Entre los caracoles más conocidos se encuentran aquellos helícidos de tamaño grande, sobre todo los que viven en zonas agrícolas, jardines, o hábitats antropizados. Este es el caso de la especie Eobania vermiculata, muy conocido en toda la franja del levante ibérico, donde es el caracol más abundante. Es una especie que se recolecta para el consumo, aunque en este caso, a diferencia de lo que ocurre con el Iberus alonensis, esta actividad no tiene consecuencias negativas a causa de la abundancia y alta capacidad reproductiva de la especie.
Como la mayoría de caracoles, el diseño de su concha es muy variable. Generalmente predominan los tonos marrones, con o sin bandas oscuras, pero en algunos casos, como el de este ejemplar adulto fotografiado en Tarragona, presentan un colorido de lo más vistoso.

Los caracoles con pelos también existen: Xerotricha conspurcata.


La especie Xerotricha conspurcata es el caracol peludo que nos podemos encontrar con mayor facilidad en la península ibérica. No destaca por su tamaño, mide unos 5 mm. de diámetro, tampoco su color es demasiado llamativo, más bien todo lo contrario, es del color de la tierra, casi siempre pasa desapercibido. Es en la foto cuando nos revela su verdadera identidad, su característica que lo hace espectacular: los pelos en la concha. Son largos y poco abundantes, caracter que lo diferencia de otras especies peludas.

Resulta sorprendente observar un caracol con pelos en la concha, pero no es un hecho aislado. Son muchos los caracoles que han desarrollado esta adaptación, sobre cuya utilidad todavía sigue habiendo polémica. Hay especies de varias familias con esta peculiar característica, algunos conservan los pelos de por vida, otros los tienen sólo mientras son jóvenes y los van perdiendo con el paso del tiempo, al crecer.


Unos de los caracoles más bellos de Europa: el género Cepaea.


El género Cepaea se distribuye por prácticamente toda Europa, es muy conocido por su variabilidad de color. Cuenta con 2 especies en la península ibérica, Cepaea hortensis y Cepaea nemoralis, esta última es común en toda la mitad Norte, y más escasa, confinada a ambientes muy húmedos en zonas de montaña, en la mitad Sur.

Hasta hace relativamente poco tiempo, la característica que diferenciaba a estas dos especies era el color del labio (peristoma), oscuro o negro en nemoralis, y claro o casi blanco en hortensis. Pero recientemente, al parecer se ha demostrado con estudios genéticos, que existen ejemplares de Cepaea nemoralis con el labio claro, por lo que es posible que muchas de las poblaciones ibéricas de Cepaeas de labio claro pertenezcan en realidad a esta especie.

Por tanto, la verdadera Cepaea hortensis, de menor tamaño, sólo vive en áreas reducidas de la mitad Norte de la península, en ambientes montañosos.

18 enero 2010

Un caracol plano cada vez más escaso: Xerosecta explanata.


En las dunas del este de la península ibérica podemos encontrar este caracol, que nos recuerda, por su forma, al famoso Iberus gualtierianus, aunque una vez que lo conocemos un poco, poco tiene que ver con aquel. Este caracol de espiral completamente aplanada por la parte superior, llamado Xerosecta explanata, es de tamaño mediano, entre 1 y 2 centímetros de diámetro máximo, pertenece a la familia Hygromiidae, una de las más numerosas entre los caracoles terrestres.

Es la especie más amenazada entre las que viven en las dunas de la península, también es una de las que requiere unos hábitats mejor conservados, cada vez más escasos. Vive sobre las plantas de las dunas, en la base de los tallos de especies como Lotus creticus, Medicago marina o Calystegia soldanella.

Es un caracol de ciclo anual, su desarrollo es rápido, y por tanto, su vida corta. Completa el ciclo en Otoño-Invierno, época en la que se reproduce. Excava un pequeño agujero en la arena, donde deposita los huevos. Poco después de la reproducción, tras haber asegurado la permanencia de la especie, su vida llega a su fin.

Hoy en día, la supervivencia de este frágil caracol está en nuestras manos, quedan pocas zonas del litoral que conserven la vegetación original. Las urbanizaciones y los paseos marítimos han ocupado su lugar, relegando a esta singular comunidad de especies adaptadas durante miles de años al duro y cambiante ecosistema dunar, a las escasas zonas protegidas que quedan.

Presentación

Hola a todos!! Bienvenidos a mi nuevo blog.

El objetivo de este blog es hablar sobre todo aquello relacionado con el mundo de los caracoles terrestres. Espero que la información que se vaya publicando resulte útil, y ayude a mucha gente a acercarse a este tipo de bichos que suelen pasar desapercibidos, pero que resultan muy interesantes cuando los observamos de cerca.

Hasta pronto.