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27 enero 2010

El color de un caracol no siempre es el que parece: Euomphalia strigella.


La concha de este caracol, llamado Euomphalia strigella, es bastante frágil y transparente, de color marrón claro uniforme. Los colores que se observan en la fotografía, se deben al color de la carne del bicho, por transparencia. Se puede observar el sistema circulatorio del caracol, junto con manchas más oscuras que le dan un aspecto jaspeado, útil para camuflarse entre la vegetación seca y la hojarasca de los hábitats húmedos donde vive, en bosques densos, cerca de arroyos y ríos.

Este es un ejemplo de que las conchas vacías, tan apreciadas por coleccionistas de todo el mundo, no tienen ni por asomo la belleza que puede tener un caracol con vida en su hábitat natural. Este hecho se hace aún más evidente en especies de caracoles de zonas tropicales, con colores espectaculares, incluso verdes llamativos, como ocurre con Rhinocochlis nasuta o Stilapex montrouzieri, especies en las que la concha es completamente transparente.

25 enero 2010

Los caracoles con pelos también existen: Xerotricha conspurcata.


La especie Xerotricha conspurcata es el caracol peludo que nos podemos encontrar con mayor facilidad en la península ibérica. No destaca por su tamaño, mide unos 5 mm. de diámetro, tampoco su color es demasiado llamativo, más bien todo lo contrario, es del color de la tierra, casi siempre pasa desapercibido. Es en la foto cuando nos revela su verdadera identidad, su característica que lo hace espectacular: los pelos en la concha. Son largos y poco abundantes, caracter que lo diferencia de otras especies peludas.

Resulta sorprendente observar un caracol con pelos en la concha, pero no es un hecho aislado. Son muchos los caracoles que han desarrollado esta adaptación, sobre cuya utilidad todavía sigue habiendo polémica. Hay especies de varias familias con esta peculiar característica, algunos conservan los pelos de por vida, otros los tienen sólo mientras son jóvenes y los van perdiendo con el paso del tiempo, al crecer.


18 enero 2010

Un caracol plano cada vez más escaso: Xerosecta explanata.


En las dunas del este de la península ibérica podemos encontrar este caracol, que nos recuerda, por su forma, al famoso Iberus gualtierianus, aunque una vez que lo conocemos un poco, poco tiene que ver con aquel. Este caracol de espiral completamente aplanada por la parte superior, llamado Xerosecta explanata, es de tamaño mediano, entre 1 y 2 centímetros de diámetro máximo, pertenece a la familia Hygromiidae, una de las más numerosas entre los caracoles terrestres.

Es la especie más amenazada entre las que viven en las dunas de la península, también es una de las que requiere unos hábitats mejor conservados, cada vez más escasos. Vive sobre las plantas de las dunas, en la base de los tallos de especies como Lotus creticus, Medicago marina o Calystegia soldanella.

Es un caracol de ciclo anual, su desarrollo es rápido, y por tanto, su vida corta. Completa el ciclo en Otoño-Invierno, época en la que se reproduce. Excava un pequeño agujero en la arena, donde deposita los huevos. Poco después de la reproducción, tras haber asegurado la permanencia de la especie, su vida llega a su fin.

Hoy en día, la supervivencia de este frágil caracol está en nuestras manos, quedan pocas zonas del litoral que conserven la vegetación original. Las urbanizaciones y los paseos marítimos han ocupado su lugar, relegando a esta singular comunidad de especies adaptadas durante miles de años al duro y cambiante ecosistema dunar, a las escasas zonas protegidas que quedan.